Los horarios llevaban semanas
La jefatura de estudios dedicaba de dos a tres semanas cada agosto a montar el horario a mano en Excel, cruzando la disponibilidad del profesorado, la asignación de aulas, las pausas para la oración y el reparto de asignaturas entre las dos secciones. Los errores se descubrían la primera semana de clase, cuando el profesorado se encontraba aulas duplicadas o sesiones solapadas.